Objetivos del Podcast

A dónde va la escuela. Foro de debate es un podcast en el que, lógicamente en audio y online, los diferentes actores relacionados con la educación y la atención a los niños y adolescentes (entre los 0 y  los 18 años, Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria) puedan ofrecer su visión sobre el tema en cuestión: el papel y el destino de la escuela en el siglo XXI. Desde una perspectiva interdisciplinar y vivencial buscamos reunir información contrastada en torno a cómo es y cómo ha de ser la nueva escuela en una época de grandes cambios y retos.

Se trata de reunir documentos audio en los que los ponentes expresan sus ideas de un modo vivencial, y/o académico, pero siempre respetuoso y centrado en nuestro objeto de estudio. El objetivo es alcanzar un saber útil y relevante para ayudar a la escuela a cumplir su papel. Y siempre con un tono y desde un clima constructivo y nada polarizado, en el que sea posible deliberar y cambiar, incluso, de postura en función de los mejores argumentos. No se trata de imponer posturas sino de proponerlas, de ofrecerlas y de convencer a los afines y a los que no los son tanto. A dónde va la escuela. Foro de debate no toma partido por ninguna pedagogía en concreto. Su objetivo es ser una tribuna digital ágil en la que se exponen, con vistas al  debate constructivo,  aquellos temas que tienen que ver con una escuela en cambio sin suscribir ninguna opinión ni los argumentos de sus participantes que a menudo serán distintos y contrapuestos. Y el perfil de estos participantes es muy abierto: creemos que el número y la variedad de los agentes y actores educativos en liza –muchos lo son sólo implícitamente- en una sociedad compleja es muy abierto. Ahí también se ha de preguntar a los discentes, a los niños y adolescentes. Se ha hecho poco. Lo vamos a hacer. Primero están los padres y los maestros, directivos, personal no docente, la familia y la escuela. Y más adelante existe un innumerable grupo de colectivos que entran en juego de un modo no tan directo pero que deben tener voz y palabra.

Vamos a poner ejemplos. Los monitores de ocio que viven con los niños y las niñas en las colonias de verano están muy cerca de entender qué significa y necesita la escuela. Y, ahí, la valiosa opinión de los profesionales de las actividades extraescolares es, en esa línea, también muy valiosa.  No tan cerca de la escuela están muchos profesionales que tratan con niños de una forma u otra. Un ejemplo de esta relativa cercanía con respecto a la escuela la presentan los pediatras (también oftalmólogos, optometristas, etc.) que los ven en su consulta. También tienen cosas que decir los logopedas. O los psicólogos que atienden niños en sus gabinetes y también los psiquiatras, neurólogos infantiles que les asisten en sus necesidades educativas especiales. No nos olvidemos de las ludotecas, polideportivos o bibliotecas. Y pensemos, también, en la profesión de los jugueteros: tanto los que ven a los niños en la tienda como los propios fabricantes de juguetes que hoy andan en el mismo campo que los productores de software educativo. Y ahí está, finalmente, el ámbito de los académicos e investigadores, de los profesores universitarios en general, de las fundaciones dedicadas al interés superior de los niños, Y, lógicamente, de los concretos profesores (y alumnos) de las facultades de educación, de pedagogía y de psicología en particular. Entre ellos están los autores de libros –o artículos académicos, informes, investigaciones- que reflexionan e investigan pausada y sosegadamente sobre estos temas. Todos son de alguna manera actores educativos que pertenecen a una comunidad educativa en sentido lato. Redefinamos la pregunta: qué escuela, qué educación necesitan los niños, los adolescentes  en este exigente siglo XXI. A veces hemos empezado la casa por el tejado y la innovación educativa ha pensado más en la novedad tecnológica y en la audacia pedagógica que en los interese reales de niños y adolescentes. Echamos en falta prácticas contrastadas científicamente, más sosiego, más insisitir y profundizar en cómo progresa por dentro el estudiante: cognitivamente, en su madurez, en su compromiso con el estudio y en su responsabilidad de cara al futuro.  Pero quizás ya en estas últimas líneas estamos tomando partido. Dejemos que los actores sociales nos ofrezcan el balance y los contrastes.

 

Algún ejemplo más que habla de nuevos actores:  los abogados y los jueces que dirimen cuestiones de familia, incluso lo mediadores familiares, cuentan con mucha información que podría ser muy útil si sabemos ponerla sobre el tapete. Es esta una lista, la que acabamos de proponer, limitada. La agenda es muy abierta y la ramificación de temas es casi inabarcable y afecta a la sociedad en su conjunto. Y la sociedad está, de una forma sutil, obligada a pensar la escuela. Quizá podría ser un complemento al nombre de nuestro podcast: pensar la escuela. Al final la pregunta es cómo es (o como debería ser) este niño, esta niña, este adolescente, de la tercera década del siglo XXI y cómo habría que educarlo; qué características tiene o debería tener su escuela y cómo han de ser sus maestros y profesores. En definitiva, cómo hay que llevarlo hasta su autonomía para que en el futuro se convierta en un buen profesional, en un buen padre o madre y en un ciudadano cívico y comprometido. Nuestro ámbito de trabajo queda acotado por el segmento de las personas y profesionales que trabajan en, o cerca, de la Educación Infantil, la Educación Primaria y la Educación Secundaria. Finalmente hay que señalar que nos movemos en el mundo de la investigación educativa dado que el destino de estos documentos es consignar qué debate genera la pregunta sobre la escuela de hoy y, por ende, analizar esta realidad y obtener unas conclusiones. Unas conclusiones encaminadas a la mejora de la escuela que sabemos que está en la base de la mejora de la sociedad; que sabemos que esta en la base de la movilidad social. Y esa necesidad de una educación que permita tomar el ascensor social nos debe disuadir de ensayos y tentativas a veces demasiado audaces y a veces excesivamente improvisados. 

Albert Piera e Ignasi de Bofarull.